Mundo ficciónIniciar sesiónSi la curiosidad matara, yo ya estaría muerto. Desde que ha llegado a la casa con esas bolsas, no me ha querido decir que es lo que tiene en mente. Apenas estoy asimilando la noticia de que seremos padres y ahora no tengo ni idea de lo que ella ha preparado para pagar su apuesta. Terminamos de cenar bajo miradas llenas de felicidad y palabras que no nos salen de la boca y ella se levanta de la mesa.
—Nene, enc&aacut







