Mundo ficciónIniciar sesiónTara llevaba una hora sentada en el mismo lugar: sobre la duela oscura, su espalda contra la puerta y abrazada con sus rodillas a la altura de su pecho.
— ¿Señora Cooper? —la voz de la ama de llaves del otro lado de la puerta la hizo brincar de la sorpresa.
— ¿S-Sí? —se incorporó y abrió la puerta.
La mujer la mirada con curiosidad.
—El señor Cooper ha informado que trabajará hasta tarde en el despacho, cualquier cosa puede presionar el intercomu







