54 - Torturas. Parte 2
–Quita tus manos sucias de ella! –Vociferé al intentar levantarme, y cae nuevamente el sillón que estaba.
–¡Vaya! –¿Pusiste las manos arriba en ironía. –¿No puedes tocarla? Perdón.
–¿Qué le hiciste a Sarah? –Lo cuestioné con mi cabeza meneándose, queriendo quitar aquella sensación de mareo que estaba sintiendo.
–Solo la hice dormir un poco, y fue bastante rápido. Te vi deambulando y decidí saludar y presentarme! –Rió largamente. –Qué escena más vergonzosa, un vampiro llevando una cabeza íncubo