Mundo ficciónIniciar sesiónEl trayecto hasta el hotel es, afortunadamente, silencioso. El hombre no vuelve a insinuarse y sólo se dedica a mirar por la ventana. Trato de hablar acerca del clima o de los árboles pero no parece interesado y prefiero desistir.
Cuando llegamos, no sé si ayudarle a bajar su equipaje o no, pero los botones del hotel se hacen cargo y me acerco a la recepción con la tableta, mostrando la reservación que hice para él. Hacemos el papeleo pertinent







