Después de hablar con Aureliano, decidí pasar la noche en el Hotel Imperial, pasó una hora en la que estuve a solas en la habitación, tomando vino y disfrutando de una cena, que, aunque estuvo con buenos platillos, la sentí insípida.
Me sentía solo. No quería pasar la noche a solas.
Decidí llamar a Emma, sabía que no era el día en que debía llegar al hotel, pero necesitaba estar con alguien y sabía que era la persona indicada para una noche tan sin sabor como esa.
Ella llegó a los cuarenta mi