El miedo me recorría por todos los lados, esa hija de puta… ¡Estaba viva!
¿A quién entonces yo había matado?
Veo que el cuerpo que tengo en mano es nada más y nada menos que el de mi madre.
¡MALDICIÓN!
Pero este se desvanece de inmediato, dando a entender que solo era una ilusión.
—Hola —Dijo con una sonrisa desquiciada —tú y yo vamos a jugar.
Oh no, que problema ¿Ahora que hago?
—Okay, juguemos entonces —Dije despreocupada. Ya al final no me está importando mucho que hago con mi vida.
—¿Qué? ¿