Nunca antes había sentido el miedo que experimento junto con la cólera de saber que de nuevo ella se estaba poniendo en peligro, saliendo de la hacienda sola.
—¿Por qué nadie la detuvo? —Sophie soltó una risita que más lo hizo enfurecer.
—Espero que tu perra no vuelva, que se la lleven los hombres de Rizzuto y la violen como lo ordeno Fiorela —abrió los ojos esta arpía desgraciada había estado aliada con Fiorela, ahora más que nunca la quería fuera de ese mundo —no pensé que fuera tan fácil ha