JENNA
Abrí los ojos y lo primero que me llamó la atención fueron las luces blancas, casi tan cegadoras como siempre, y luego el olor a esterilizado.
Saqué las manos que tenía metidas debajo de la pesada manta que me cubría y mis uñas me delataron incluso antes de que tuviera la oportunidad de mirarme en el espejo.
Mis uñas no eran así.
Seguía siendo Clara.
Mi deseo no se había cumplido... pero al menos no estaba en la mazmorra de una habitación.
Sin embargo, una pregunta no dejaba de rondarme l