41. AISLADA.
POV. SEBASTIÁN.
— ¡Lucía! ¡Vamos, Lucía! ¡Carajo, no me hagas esto!
Se desplomó en mis brazos y su pulso era casi imperceptible, la levanté en brazos y corrí buscando una camilla y llamando a un médico.
Y claro para mi buena suerte tenía que llegar Dan.
— ¿Qué carajos le hiciste?
— Nada, yo estaba…
— No sé para qué te pregunto, si siempre terminas dañandola.
Se movieron por el lugar y entraron a la sala de urgencias, allí donde yo no tenía acceso.
— ¿Qué sucedió? —
— Tienes que ir con la m