Gonzalo también sintió algo de tristeza por la situación de su hijo Aníbal y los chicos, ellos estaban formando un vínculo muy grande. “Niños… Vamos a comer helado a la cocina”. Sabía que Andrés tenía que hablar con Aníbal algo importante y necesitaban tiempo a solas.
Ambos se fueron al despacho. Al entrar Andrés preguntó “¿Qué pasó con la empresa y los negocios?”.
Aníbal acomodó su silla cerca del escritorio. “No me interesan, lo único que quiero es ver a los niños”.
Andrés se paró en el cent