Elida entendió inmediatamente lo que su madrastra insinuaba y se burló de la situación con tristeza. “No sabes que hacer para deshacerte de mí…” Mencionó ya molesta y cansada, nunca le había contestado así, pero estaba cansada de callar por llevar la fiesta en paz y no darle disgustos a su padre.
La mujer se ofendió colocando su mano en el pecho fingiendo dolor. “¿Escuchaste cómo me habla cariño? es una grosera. Yo solo quiero ver por su futuro… Nuestro futuro… ¿Qué haremos? Ya no podemos traba