Capítulo 32: ¿A dónde crees que vas?
Al día siguiente, Mey, se levantó y caminó hacia la puerta a toda prisa, sujetando la manija pero esta no se movía. —¡Mierda, todavía estoy encerrada! —exclamó soltando la manija de mala gana.
Se alejó, caminando de un lado a otro desesperada, se acercó al cuarto de baño y se cambió a una ropa más cómoda, decidida a bajar por el balcón, pero al llevar un pie afuera, unos brazos grandes la sujetaron con fuerza.
—¿A dónde crees que vas? —La voz del ho