Mundo ficciónIniciar sesiónDomenico Masseria
Al fin tengo a esa diabla entre mis manos. No tengo ninguna intención de dejarla ir a ningún lado, aunque está preparada para la guerra. No había notado el infrarrojo que apunta a mi pecho, ella sonríe enarcando una de sus cejas con una risita perversa. Esto me enciende a mil, soy un horno que quema. Me lo pienso unos segundos si ejerzo no prisión al no dejarla ir. Es una cajita de sorpres







