Mundo ficciónIniciar sesiónLos dedos del coreano se cerraron firmemente alrededor de su arma mientras asomaba su cabeza por el pasillo del lujoso hotel. Aún podía sentir los gritos del gerente retumbar en sus oídos cuando le explicaron la situación, el hombre pensaba que iban a destruir el lugar por completo y, aunque quizás hubiera algunos problemas en la habitación 448, ninguno tenía la intención de que aquello se les escapara más de las manos.
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