—Me llamó Lutxi Jineo. —Después de que la niña le dijera su nombre, Zack a duras penas pudo mantener el equilibrio. Retrocedió un paso, sin poder dejar de mirarla con el rostro completamente desencajado por la sorpresa—. ¿Estás bien? —Ladeó la cabeza, mirándolo con un poco de preocupación y confusión en sus grandes ojos azules.
Él abrió la boca, queriendo decir algo, pero estaba completamente sin aliento y nada salió.
Luchó por recomponerse, a pesar de que estaba comenzando a sentirse mareado.