Pasó una semana y todo iba bien. Marcus regreso con su hijo Kevin de sus vacaciones y Moira volvió a trabajar cuidándolo, aunque le avisó que planeaba renunciar pronto.
Marcus lloriqueo un poco por eso, pero fue tan comprensivo como siempre. Entendió sus motivos y le dijo que apreciaba el tiempo que había trabajado para él y que esperaba seguir en contacto después de eso. Ignorando el tono coqueto, Moira le agradeció por todo y le aseguró que seguirían siendo amigos.
Renunciaría cuando la situa