Mundo ficciónIniciar sesiónDos meses después
Elizabeth, observaba maravillada los cambios que Carlos, le había hecho a su cabaña, ahora convertida en una casa de campo.
Desde afuera la construcción de ladrillo visto, piedra, acompañando a las vigas, puertas, ventanas y contraventanas de madera, le daban un toque tan personal a su casa, de la mano de Carlos, y de su pequeño hijo, con su vientre cada vez más grande, caminaron al interior de la vivienda.
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