— Mi padre era un tipo sin escrúpulos, sin corazón ni alma. Y tampoco era tonto.
"¿Así que también crees que esto es raro?"
- Un poco.
- ¿Un poco? Arqueé una ceja, curiosa por la “pequeña” duda que tenía.
"Pronto lo sabrás". Así que discutamos mis pensamientos sobre todo esto... Yo, tú y Milano.
Me alejé del modelo y lo empujé un poco antes de que me tocara. Me acerqué a su escritorio y empujé los dos sillones, uno a cada lado. Lancé mi bolso sobre uno de ellos y me senté en la mesa, abriendo m