Capítulo 11.
¿Soy una amiga pésima? Ni me he molestado en mirar ni avisar a Harley, ni a Alicia, ni a ninguno de los demás en ningún momento. Me he dejado llevar. Por la situación, por lo que Abraham me hace sentir, por toda la pasión contenida, y por él que me saca del club rumbo a su coche. Cuando arranca, antes de acobardarme y/o pararme a pensar en las consecuencias, le dicto la dirección de casa.
A lo largo del trayecto (cuál tampoco es tan largo) puedo notar como, poco a poco, la valentía me abandona.