A la salida, Michelle esperaba a Miranda en la acera de su institución; su maletín colgaba al hombro; estaba erguido y con la mirada fija en la puerta principal; sus manos descansaban dentro de sus bolsillos; estaba cómodo ahi, le gustaba esperar a la castaña; verla salir de la institución con su cabello, suelto o parcialmente amarrado, ondeando al aire al tiempo que caminaba hacía él. Le fascinaba ver aquella sonrisa en su delicado y precioso rostro.
Tan solo con el pensamiento de aquella sonri