Miranda descendía de la enorme torre en la que, ella misma, se había encerrado tras creer que así prosperaría su relación. La falta de comunicación dentro de la misma había, provocado aquel pensamiento y, por ende, derivado en acciones poco favorecedoras para ella; aquella decisión, casi había terminado con su personalidad.
Cada escalón que lograba descemder, era una pequeña inseguridad, un leve miedo o un pensamiento que casi se convirtió en dilema; aquellas molestias ficticias, no le resultab