— ¿Qué tal un baile? —. Miranda negó riendo —, ¿qué? ¿Por qué no? Es un lindo día, la acera está prácticamente vacía y la música proveniente de aquella tienda, resulta irresistible. Solo un baile...
— Éste no es lugar para bailar —, rio ella, él hizo un puchero infantil y divertido.
Pararon, él tomó las manos de la castaña, posicionándola así, de frente a él.
— ¿Cuál sería el lugar para bailar?
— Un club.
— ¡Ah! Pero yo no veo gran diferencia entre ésta acera y un club —, Michelle examinó el lug