Mundo de ficçãoIniciar sessãoAturdido por la depresión, y por más que quisiera animarme a trabajar, había llegado a un punto de quiebre en donde ni Mathilde podía contentarme, ni la filosofía ni mi trabajo en el IHNCA. Colline me había mandado cartas por correo electrónico pero no tenía las fuerzas para responderle.
Terminó el primer cuatrimestre y ningún avance en mi monografía, mucho menos Kunnian, ella también decidió ent







