Capítulo 68. Y la liebre cayó en la trampa.
La siguiente semana el personal de seguridad estaba preparado para monitorear cualquier movimiento que Elda pudiera hacer ese día. Como era su costumbre, Aristo estaba en su palco viendo la función, acompañado de otro de sus guardaespaldas. Por su parte, Flavián estaba en el cuarto de seguridad con el jefe revisando las cámaras que Aristo había mandado a instalar. Una vez que la función comenzó, Elda dejó a un lado el vestido que estaba remendando, se levantó fue hasta su bolso y sacó un frasco