Después de salir de mi casa, mi amiga seguía enviándome mensajes sin parar, pero mi celular estaba en el bolsillo de Sofía, vibrando continuamente.
Sofía, tal vez con miedo de que mi amiga llamara a la policía, le respondió en secreto:
—Todo está bien, no te preocupes.
Esa respuesta no sonaba para nada como algo que yo diría, lo que provocó que mi amiga enviara aún más mensajes.
Sofía, asustada, apagó mi celular y lo escondió en el tanque de agua del inodoro, luego se fue con papá y Valeria de v