Ese que pedía piedad, tenía en su mente recuerdos vívidos de cómo mató a uno de los vampiros del dispensario, así que sin mayor miramientos, lo decapitó. Los disturbios cesaron entonces, los policías empezaron con los arrestos y el gobernador de la ciudad, se acercó a él mirándose serio.
—Señor Dracul, mis más sentidas disculpas. Tenemos la evidencia de que los dos decapitados, lideraron los ataques contra los suyos. Y ustedes ni siquiera se defendieron. Los vampiros trataron hasta sus últimos