Carlos despertó con una jaqueca de los mil diablos, en medio de la ciudad, sentado en la acera totalmente desnudo. Y las risas de los que pasaban a su lado lo hicieron enfurecer, pero simplemente se montó en su camioneta y volvió al rancho. Al pasar frente a la casa de Emily detuvo su auto, iba a bajar cuando dentro de su vehículo apareció Vlad.
—Señoría.
—Espero que disfrutaras de mí regalito.
—¡Usted me envió a la ciudad!
—Esta vez fue solo un juego, deja de cruzar la línea, ella