Mientras Emi se preparaba para volver a casa, para Alec las cosas no iban bien. ¿Una persona que engaña, podía enojarse al ser engañada?
Y no podía escaparse de cumplirle lo que quisiera, no con la marca de Leviatán en su mano, y en medio de aquellos momentos en los que estaba tan agitado, llegó ella.
—Mi amado, te ves terrible.
—Así que me quieres para engendrar a tú hijo.
—Dragos ha sido un vampiro malo.
—Tu forma de actuar no es noble, me cuesta creer que tu interés es ver a mi herman