La amas

Dragos tenía los ojos llenos de lágrimas no derramadas, de pena, de ira. Y aunque trataba de mantenerse lejos, Kor sabía la clase de batalla que libraba cada día.

—Alec la quiso, y te fusionaste con él, evidentemente ibas a mantener sus emociones.

—Es incorrecto.

—¿Lo es? Ya tenemos a Amón y ella sigue débil, nuestra energía no es suficiente. Sabes que existen núcleos de compañeros, el clan de Benjamin tiene uno.

—No me atrevería a anhelar, a soñar.

—Aprendiste a amarla, no digo que debas deci
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