Kellen salió al jardín con ella y caminaron un poco hasta situarse frente al bosque. El viento azotaba de forma inclemente y ella, solo miraba hacia el horizonte y cuando la sintió estremecerse, se quitó la gabardina y se la puso encima.
—Me gustas, Morgana. Siento este vínculo que crece y es maravilloso, pero soy un ejecutor, tú una hechicera.
—¿Eso que significa?
—Das vida, quito vidas.
—Kellen…
—Soy fuerte, puedo darte seguridad y amor. Quiero que nos demos una oportunidad pero si me dices