— No, es solo que me marea un poco la altura.
—Puede que sea porque no has comido en todo el día.
—no lo creo
—ven, vamos a sentarnos, ¿Que quieres comer?— le pregunto una vez que estaba. En una de las mesas que están alejados de las otras.
—Emm, no sé, escoge tu.— le dijo ella levantando los hombros, realmente le daba igual si él pedía por ella.
—no puedo pedir por ti, no eres mi sumisa.—entorno sus ojos y la miro de forma intensa— aún
—¿Y eso que tiene que ver? — dijo un poco fastidiada, ¿Qu