Al salir de su casa, empecé a sentir mucho remordimiento, no pude negarme a su propuesta de convertirme en su musa. Sabía que mis palabras fueron por algo, pero en ese momento no me di cuenta que lo hacía por el hecho de que era una decisión que mi cabeza y corazón, ya habían tomado el día en que vi esas pinturas.
Así que volví a casa, en donde me encontré sola, pensando en esos cuerpos pintados en esas pinturas tan hermosas. Así que, al llegar a mi habitación, me miró al espejo, notando que no