Capítulo 42: El padre que toca la puerta
La casa había recuperado una calma engañosa después de la conversación de la mañana. El silencio flotaba entre las paredes como una tregua frágil, una pausa breve entre dos tormentas y Nerina estaba en la cocina, de pie frente al fregadero, con las manos apoyadas sobre la encimera mientras miraba distraídamente el jardín a través de la ventana.
El sol de la tarde comenzaba a inclinarse cada vez más y la luz dorada entraba en la casa con una suavidad cas