CAPÍTULO 68. NO APAGUES LA LUZ
—Tenemos que trasladarlos a un hospital —indicó uno de los paramédicos, interrumpiendo aquel encuentro.
—Iré con ellos —Alexander se aclaró la garganta. Dirigió una cálida mirada hacia su esposa y caminaron hacia el interior de la ambulancia.
—Necesitamos revisar al pequeño, que no se encuentre herido —refirió aquella mujer.
Alexander afirmó con la cabeza, ayudando a recostar a Madison, entonces se dio cuenta que iba descalza, además que la cobija apenas cubría la mitad de sus muslos. Inhaló pr