CAPÍTULO 41. UN MAL PRESENTIMIENTO
—No caigas en sus provocaciones —Luke intervino—, es lo que está buscando —indicó con seguridad.
Alexander presionó con fuerza sus puños, estando a punto de golpearlo.
—No vales la pena —expresó intentando controlarse.
—Justo como lo pensé —murmuró—, no eres un rival para mí. —Elevó su mentón con altivez. —¿Cuándo estarán los resultados listos?
—En una semana —indicó el abogado.
—Nos veremos la cara pronto —manifestó con resentimiento—. Me comunicaré con Madi para preguntarle de qué color dese