—Puede besar a la novia.— Dijo el padre con una voz llena de felicidad, cerrando la biblia que tenía sobre su pulpito.
Michelle bajo la mirada, esbozando una sonrisa tímida y después sus ojos se posaron sobre los de Adam. Había llegado el momento en que ambos tenían que besarse. Pero los dos tenían claro que no se estaban casando por amor, sino por un acuerdo entre ambos.
—Si quieres no lo hagas.— Le dijo Adam en una voz baja que apenas y ella pudo escuchar.
Michelle miro a los presentes y entr