—¡¿Le pellizcó la mejilla?!
Tany casi pierde la cabeza al escuchar las palabras de Samia. Ella no tenía planeado revelarlo, pero no lograba entender por qué Killian habría hecho eso estando consciente.
—¿Será que le gustas? —soltó Tany con absoluta seguridad. Ella entendía de chicos: cuanto más les atraes, más buscan llamar tu atención. Aunque Killian pareciera maduro y distante, quién sabía si por dentro no guardaba un poco de picardía infantil.
—Creo que simplemente tiene algún tipo de… pecul