Mundo ficciónIniciar sesiónTocan la puerta, maldigo en voz alta…
La respiración de Leila es un verdadero caos y me fascina, su respuesta es avasalladora ante mi toque y cualquier roce. De nuevo la puerta. Ignoro el sonido.
— Jonás, están tocando la puerta – jadea cuando froto mi hombría contra su sexo desnudo.
— ¡Abre la puerta Pequeño Demonio, necesitas tomarte los medicamentos! &n







