Chad
Ese mismo día me voy directo a hacerle una visita a mi mejor amigo. Entro al restaurante y me recibe la sonrisa de la chica de Thiago.
—Hola Chad, bienvenido.
—Hola linda. ¿Está tu hombre disponible? —Le digo y ella se sonroja. Es tan tierna.
—Sí, está en su despacho. Ya sabes el camino. —Asiento y hago el recorrido hasta la parte izquierda del lugar, a una puerta que pasa desapercibida.
Antes de tocar veo el pelo rojo de Gina reluciente. Me pregunto cómo se le vería hasta la cintura, toda