Chad
Estoy oficialmente desesperado.
— ¡Cálmate! —Chilla Lexi y me detengo de mi caminata de un lado a otro—. Estoy entendiendo a Gina. ¡Joder! Que estresante eres —rueda los ojos y la miro mal—. ¿Ya la llamaste?
—Ciento dieciocho llamadas —Bekah, Thiago y Lexi abren los ojos como platos—. ¿Qué? Estoy preocupado.
—Esto es serio, Gina siempre contesta las llamadas, donde sea y como sea. Créeme —Rebekah se estremece y frunzo el ceño—. ¿Qué quiere decir con eso?
Tiro de mi pelo y miro la hora. Las