Rebekah
Tomo el bus de regreso para ir a trabajar, por suerte tengo el uniforme en mi bolso porque no me da el tiempo para pasar por mi casa. Ya me vestiré en el baño. Llego al Gia's a las cuatro en punto de la tarde. No hay nadie, ni siquiera Thiago. Siento una mano en mi hombro derecho y volteo rápidamente para encontrarme con aquellos ojos azules que me hacen delirar.
—Hola. —Digo y muerdo mi labio. Su mirada baja de inmediato allí.
—Hola.
Nada más, otra vez. Pasa por mi lado y abre la puert