Thiago
Tenerla recostada en mi pecho, envuelta entre mis brazos, es la mejor sensación de todas. He estado con unas cuantas mujeres, las he abrazado, pero nunca me había sentido tan pleno con ninguna. Tan en paz y no querer levantarme de la cama. Pero como a todo le llega su final, ya es tiempo de que nos levantemos.
—Es hora de pararnos. —Miro como se estira como un gato. Humm, una pequeña gatita.
— ¿Es necesario? —Me pregunta con la voz cansada. — ¿Qué hora es?
Me encojo de hombros y me levan