Chad
Estoy embobado, acariciando la suave, cremosa y tersa piel de la espalda de Gina. Su embriagante olor a chocolate me tiene con la nariz enterrada en su pelo, está dormida boca abajo con su rojizo pelo regado hacia todas las direcciones, está encima de mi pecho y su pierna enredada entre las mías. Se siente... correcto.
No he podido dormir nada, pero, ¿qué hombre en su sano juicio se duerme teniendo semejante diosa a su lado? Por lo menos yo no, yo lo que quiero es perderme una y otra vez e