Corría por el bosque lo más rápido que podía, no me importaba que algunas ramas chocaran con mi rostro, lo único que me importaba en este momento era llegar a Vlada.
Siempre que iba a su casa me parecía un viaje normal, pero por alguna razón hoy me parecía eterno, como si no me estuviese acercando. A lo lejos pude divisar el cartel de la manada. Corrí lo más rápido que mis piernas me permitieron, entrando por fin a la manada, para seguir corriendo hasta llegar a la casa de mis gemelas favorita