Cristian
Crecer en la mansión de los Smith era lo más parecido a vivir en un museo de cera de alta gama: todo lucía impecable por fuera, pero por dentro solo había vacío y un frío que te calaba los huesos. Desde que tuve uso de razón, supe que el matrimonio de mis padres era una farsa, un contrato de conveniencia diseñado para fusionar cuentas bancarias y mantener las apariencias ante la élite del país. En mi casa, el amor no er