POV: Stella Sanders.
—Ya hay que dejar de estar tan sensibles, de lo contrario nos vamos a quedar aquí toda la vida contando historias y retocándonos el maquillaje una y otra vez — dijo la señora Adelina al mismo tiempo que limpiaba sus lágrimas con un pañuelo húmedo.
—¡Lo que me faltaba! Acaban de arruinar mi trabajo — exclamó Alexandra entre risas y lágrimas mientras me miraba — bueno, mejor me apresuro a arreglar eso.
Si, las bodas realmente eran como un festival, la fiesta de las lágrimas,