Capítulo 58

Camila

Franco llegó tarde a casa, se notaba en sus ojitos que estaba muy cansado. Hoy fue un día pesado para él, pobrecito.

—Cariño, por fin estás en casa. Sabes, le dije a Lola que hiciera para los dos la lasaña de berenjenas que tanto te gusta.

—Oh, eso suena bien.

Me senté en su regazo y le di un abrazo, él puso su brazo sobre mis piernas y las acaricia.

—Me gusta que estés aquí, ¿no te lo había dicho?

—No, no me lo habías dicho. ¿a qué se debe esa confesión?

—Nada, solo quería expresarlo po
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