Chantal.
Había sido una declaración que dejaba mucho que pensar del hombre frente a ella, que lo llegaba a caracterizar de la peor manera, de una que ella nunca imaginó.
Era demasiado fuerte eso que corría por sus venas a la vez que los segundos pasaban entre ellos sin decir una palabra. No podía dejar de pensar en aquella hermosa mujer, en todo lo que él había manifestado sobre ella, en lo que había hecho por ella, en el candente amor que había sentido o aún sentía. Una punzada se clavó en su