Chantal.
El insomnio le manchaba el rostro como fantasma errante que le recordaba todo lo ocurrido en días anteriores. Sus ojos eran fieles exponentes de la tristeza que amenazaba con hacerse parte perpetua de ellos. Suspiros cargados de cansancio, decepción y dolor salían de sus labios. Se mezclaban con el vapor humeante del café que danzaba lento, delante de sus fosas nasales.
Miraba a través de la gran ventana de cristal de aquella cafetería, veía a las personas pasar. Cada quien concentrad