Chantal.
Ella siguió su camino, se dispuso a andar hasta su apartamento mientras el aire frío le calaba los huesos. Llegó después de varios minutos que casi se le hicieron eternos. El lugar estaba totalmente desolado, tenía un toque penumbroso que no le hacía nada bien a sus emociones. Decidió darse una ducha de agua bien caliente, buscaba relajarse, lo necesitaba.
Era increíble la habilidad que tenía la vida de darle felicidad por unos instantes y luego arrebatársela ¿Por qué tenía que ser to